domingo, 17 de abril de 2016

REFLEXIÓN BLOQUE 4 DE CONTENIDOS

Reflexión sobre enfermedades relacionadas con la alimentación


Actualmente existen muchas asociaciones de pacientes con alergias e intolerancias alimentarias, luchan por su derecho a  una vida lo más normalizada posible, se forman e informan a sus asociados y al público en general sobre sus enfermedades; también la medicina se ocupa de ellas, descubriendo  el origen de  reacciones inmunológicas o metabólicas  de sus pacientes.  Por su parte la industria alimentaria  está cada vez más interesada en ofrecer productos alternativos  libres de los componentes  que más reacciones producen entre sus consumidores, por ejemplo libres de gluten. Los supermercados, se ocupan de etiquetar adecuadamente sus productos y los restaurantes de informar  a sus clientes los componentes de las comidas que ofrecen y de cuidar la elaboración de sus comidas. Los gobiernos  legislan a su favor, exigiendo claridad en la información de los alimentos.
Igual interés existe en nuestra sociedad por luchar contra la obesidad especialmente la infantil,  existen campañas  para evitarla  promoviendo una alimentación y un ritmo de vida  adecuado a la edad; las escuelas colaboran en la detección precoz, al igual que   los pediatras ya que es algo muy evidente.
En cambio, los trastornos relacionados con la alimentación, llamados Trastornos de la Conducta Alimentaria como la anorexia y la bulimia, suelen llevar asociadas cierto secretismo, pasan inicialmente más desapercibidas por lo que cuando se decide a actuar, los profesionales ya sean médicos o psiquiatras,  se encuentran con enfermedades en estado  muy avanzado. 
Afectan en su mayoría a los adolescentes y muchísimo más a las chicas que a los chicos, en edades llenas de conflictos personales y familiares, en medio de  una sociedad donde se valora muchísimo la apariencia personal, con modelos que invitan a estar muy delgada, por lo que  detectarlas y enfrentarlas por parte de las familias y de las personas afectadas es más difícil. 
Bien es cierto que la familia es la primera implicada en  la educación  de sus hijos/as,  deben estar cerca en la hora de la comida y hacer de este momento un espacio de diálogo y armonía, pero  en ocasiones  el trabajo de padres y madres lo impide, de ahí que la escuela  tenga también un papel fundamental enseñando no solamente contenidos, también actitudes y valores, desmontando modelos de belleza (especialmente femeninos) que primen la delgadez por encima de todo.  Los maestros conocemos a nuestros/as  alumnos/as y podemos colaborar con las familias y con los servicios  de salud para formar, informar y detectar estas dificultades relacionadas con la alimentación.

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