Reflexión sobre enfermedades relacionadas con la alimentación
Actualmente existen muchas asociaciones de pacientes con alergias e
intolerancias alimentarias, luchan por su derecho a una vida lo más normalizada posible, se
forman e informan a sus asociados y al público en general sobre sus
enfermedades; también la medicina se ocupa de ellas, descubriendo el origen de
reacciones inmunológicas o metabólicas
de sus pacientes. Por su parte la
industria alimentaria está cada vez más
interesada en ofrecer productos alternativos
libres de los componentes que más
reacciones producen entre sus consumidores, por ejemplo libres de gluten. Los
supermercados, se ocupan de etiquetar adecuadamente sus productos y los
restaurantes de informar a sus clientes
los componentes de las comidas que ofrecen y de cuidar la elaboración de sus
comidas. Los gobiernos legislan a su
favor, exigiendo claridad en la información de los alimentos.
Igual interés existe en nuestra sociedad por luchar contra la obesidad
especialmente la infantil, existen
campañas para evitarla promoviendo una alimentación y un ritmo de
vida adecuado a la edad; las escuelas
colaboran en la detección precoz, al igual que los pediatras ya que es algo muy evidente.
En cambio, los trastornos
relacionados con la alimentación, llamados Trastornos de la Conducta Alimentaria
como la anorexia y la bulimia, suelen llevar asociadas cierto secretismo, pasan
inicialmente más desapercibidas por lo que cuando se decide a actuar, los
profesionales ya sean médicos o psiquiatras,
se encuentran con enfermedades en estado
muy avanzado.
Afectan en su mayoría a los
adolescentes y muchísimo más a las chicas que a los chicos, en edades llenas de
conflictos personales y familiares, en medio de
una sociedad donde se valora muchísimo la apariencia personal, con
modelos que invitan a estar muy delgada, por lo que detectarlas y enfrentarlas por parte de las
familias y de las personas afectadas es más difícil.
Bien es cierto que la familia es la
primera implicada en la educación de sus hijos/as, deben estar cerca en la hora de la comida y
hacer de este momento un espacio de diálogo y armonía, pero en ocasiones
el trabajo de padres y madres lo impide, de ahí que la escuela tenga también un papel fundamental enseñando
no solamente contenidos, también actitudes y valores, desmontando modelos de
belleza (especialmente femeninos) que primen la delgadez por encima de
todo. Los maestros conocemos a
nuestros/as alumnos/as y podemos
colaborar con las familias y con los servicios
de salud para formar, informar y detectar estas dificultades
relacionadas con la alimentación.