Reflexión sobre el
placer de comer y cocinar
Me siento una persona afortunada puesto que disfruto cocinando para la gente que quiero, este es
un placer relacionado con el disfrute de una buena comida ya que en ambas situaciones están
implicados todos los sentidos además de las emociones.
La alimentación como elemento
cultural sigue un proceso de cambio y de redefinición constante, determinados por
nuestra relación con el mundo, con las personas que nos rodean y con las
experiencias vitales de cada persona. Por eso,
sin desconocer el valor de la
comida tradicional entiendo que es necesario abrirse a la innovación y a
la experimentación. Innovación y
experimentación no sólo estética,
también nutricional, buscando la forma de responder a nuestras necesidades nutricionales sin perder el
sabor y el gusto de las comidas.
Esto a su vez está relacionado con la necesidad de ser consumidores informados
y responsables con nuestras elecciones y con la obligación de transmitir este conocimiento a nuestros
alumnos, lo que les permitirá exigir productos que sean de calidad y a su vez, que sean respetuosos con el medio
ambiente.
En la escuela también es
posible dar oportunidades a nuestros alumnos de experimentar y disfrutar con comidas que
tradicionalmente son rechazadas en estas edades, hablo por ejemplo de las
verduras y las frutas, ¿cómo conseguirlo?, por ejemplo con un huerto del que
ellos mismos se ocupen y con los
productos cosechados, como buenos chefs, elaborar en clase unas ricas ensaladas, unos
pinchos de fruta con chocolate, unas tortillas con verduras, etc. Mi
experiencia es que se lo suelen comer
todo. Recetario que pueden dejar
plasmado en papel o en el blog de clase para compartirlo con las familias.
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